¿Por qué jugar al poker?

¿Por qué es el poker un juego tan famoso?, ¿Por qué todos los días, cientos de miles de personas se pierden horas jugando a este juego?, ¿Qué lo diferencia de otros juegos?, ¿Por qué podemos sentirnos atraídos a jugar al poker? Todas estas preguntas buscarán de ser respondidas en este artículo sobre cómo jugar al poker puede beneficiar nuestras vidas, siempre y cuando se mida el juego y el usuario lo haga de manera responsable.


Manejo del dinero.

Sin importar cuánto dinero se tenga en el bolsillo, en las fichas o en la cuenta virtual, sin una gestión muy acotada del riesgo y del dinero, será imposible durar más que un par de manos en cualquier tipo de mesa de poker. Por más que muchos piensen que se derrocha dinero en juegos de mesa, la realidad dice lo contrario: los jugadores de poker son los mejores gestores del riesgo y del dinero del mundo. Esto luego es aplicado a la vida real con excelentes resultados.


Conocimientos matemáticos.

Seamos sinceros: desde que apareció la calculadora, nadie se pone a realizar una cuenta mentalmente. Más allá de que sea ilegal ingresar con una calculadora al casino, el poker requiere de habilidad mental y rapidez con los números, las cuales suelen ser habilidades largamente olvidadas. La estadística y la matemática suelen ayudar no solo en las mesas de poker sino en el desempeño del trabajo, de las relaciones con los demás, a la hora de hacer negocios, etc.


Capacidad de empatía.

El poker es un juego de empatía, psicología y poder ponernos en el lugar del otro. Si bien esto se usa con un fin estrictamente egoísta y personal (quitarle las fichas a los demás), la capacidad empática se desarrolla de todas formas. Pocas personas poseen la habilidad que se requiere para “leer” a los demás y poder observar el lenguaje corporal de los otros con la intención de recabar información. A través del poker, esto se logra.


Frialdad y manejo de las emociones.

Un jugador de poker que no maneje las emociones estará perdido. Es importantísimo para no perder más dinero del que se debe saber cómo manejar las propias emociones en la mesa de juego y atenerse a las estrategias pactadas. De esto se trata el poker: despersonalizar los conflictos de manera tal que podamos cumplir con un plan estratégico previo. En esto se parecen los jugadores de poker y los inversores.